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martes, junio 28, 2022
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La imprevisibilidad de un gobierno que no manda

El lunes pasado, Alberto Fernández confirmó en una entrevista a El País de Madrid que buscará la reelección en 2023, ya que se siente "con toda la fuerza necesaria para que la Argentina se ponga de pie".

Dos días después, desde París, aseguró lo contrario y culpó a los periodistas de difundir noticias falsas. “La verdad es que yo no estoy discutiendo con Cristina. No estoy discutiendo ninguna interna. Y la verdad es que no estoy pensando en mi reelección. Estoy pensando en cómo salir de los problemas que tenemos”.

Allí reunió a la amplia comitiva de periodistas que le acompañó en la gira y disparó: “Yo lamento mucho. Porque ahora me doy cuenta que no son solo ustedes los culpables. También los periodistas españoles hicieron lo mismo. Y algunos alemanes también”.

Sin embargo, sus respuestas al periodista español José Antonio Guardiola lo condenan. El único responsable de sembrar la duda fue el propio presidente argentino. Como siempre.

Las declaraciones de Alberto Fernández tuvieron amplia repercusión en el tablero político argentino, e inmediatamente plantearon la duda sobre sus definiciones. ¿Sería capaz, aunque sea por una vez, de mantener su nueva actitud de confrontación con Cristina Fernández de Kirchner, o recularía como siempre?

Las declaraciones de París parecen confirmar que, una vez más, a Alberto le faltaría la entereza moral para sostener su disputa con la vicepresidenta, y que los periodistas serían nuevamente a quienes el gobierno les atribuiría la responsabilidad.

Pero sucedió que este sábado, al regresar de la gira europea, Santiago Cafiero salió a sostener la pretensión de Alberto de ser reelecto, y disparó contra la vice. “No sé si a Cristina Kirchner le irrita la reelección, Alberto no lo habló con ella”, destacó.

Cafiero reconoció que “el presidente lo instaló (el tema de la reelección), pero en el marco donde sujeto a eso plantea su vocación militante de toda la vida, de transformación de la Argentina, de continuar poniendo a la Argentina de pie y también plantea un montón de condicionamientos”.

E inmediatamente planteó su posición personal al respecto. “Sí, claramente me gustaría. Creo que nosotros hicimos un esfuerzo muy grande para recuperarnos de la pandemia y se logró. Pero tuvimos dos crisis, la de la pandemia y la de la balanza de pagos que se inició en 2018, 2019, y recesión en 2020. A esa doble crisis se precisa una doble recuperación”. Y concluyó afirmando: “En cualquier tipo de articulación siempre se piensa en lo colectivo y se constituye de voluntades individuales, si nadie quiere ser candidato es un problema”.

Pocas veces se ha visto un nivel de improvisación tal como el que caracteriza a este gobierno, con una sociedad que parece haber quedado a la deriva por la fuga de las autoridades que formalmente ejercen el mando, pero que en la práctica son arrasadas por el inmovilismo y las contradicciones.

En sus declaraciones al pisar suelo argentino, el canciller dio sin querer una pista del proceder erróneo del gobierno en el tema reelección, ya que tácitamente aceptó que la táctica consiste en tratar de “irritar” a Cristina para que se aleje con sus partidarios de la gestión gubernamental.

Perverso y en off, lo que se corresponde con el estilo de un mandatario que siente pánico cuando debe dar la cara y ponerle el pecho a las balas.

Cafiero agregó que el presidente no habló con Cristina sobre la posibilidad de ir por una reelección. “El peronismo es una construcción colectiva, se construye a partir de deseos y voluntades individuales y la construcción es colectiva”, aseguró.

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