El martes el ministro de Trabajo reconoció en declaraciones radiales que considera que es necesario “pensar en un aumento de la edad jubilatoria”, aunque luego aclaró que “no está en la agenda del gobierno”. Claudio Moroni señaló que “es una discusión que en algún momento vamos a tener que dar”. En declaraciones a radio La Red el titular de la cartera laboral adelantó que si bien “no es una decisión de un ministro”, en su opinión, “no es un disparate pensar que una mujer se jubile a los 65 años de edad”. El funcionario fundamentó su propuesta en el hecho de que “la expectativa de vida de la población crece todos los años”.

En la actualidad la edad de retiro es de 60 años para las mujeres y de 65 años para los varones con posibilidad de extender el período laboral hasta los 70 años en forma voluntaria. La expectativa de vida de la población masculina, en 2017 y según datos del INDEC, era de 73 años para los hombres y de 80,4 años para las mujeres.

El ministro, en sintonía con lo que ocurre a nivel mundial y, en rigor, con las recomendaciones que el FMI realiza para garantizar lo que denomina la “sustentabilidad de los sistemas previsionales”, señaló que “los sistemas jubilatorios van a tener que ir adaptándose”. Las declaraciones se dieron en el marco del debate por el decreto que selló un incremento de suma fija combinada con un porcentaje para los jubilados en reemplazo de la fórmula de movilidad de la ley vigente que fuera suspendida por el Congreso Nacional.

El nuevo aumento implicará un incremento del 13% para los haberes mínimos (contra el 11,57% que hubiera correspondido por la formula de movilidad) pero de apenas un 9,8% para aquellos que percibían $20 mil, del 7,3% para los que cobraban $30 mil y de 6% para los que percibían $40 mil. La Canasta de la Tercera Edad que mide la Defensoría de la Tercera Edad se ubica, según la última medición de octubre de 2019, en poco menos de $38 mil.

Más allá de las erogaciones que implicaron los dos bonos de $5 mil por beneficiario de la jubilación mínima concedidos por el ejecutivo en diciembre y enero últimos, la nueva escala de haberes implicará una ahorro fiscal de $ 5 mil millones por mes según las estimaciones realizadas por la consultora CEPA.

Por eso, las declaraciones del ministro no cayeron bien al interior del gobierno que consideró que solo servirían para alimentar los cuestionamientos. Por eso, un día después, el propio Moroni, y nuevamente en declaraciones radiales, decidió bajarle el tono a sus declaraciones y la emprendió contra los medios que, según su interpretación, pecaron de “exceso de título”. Por eso, en diálogo con radio El Destape y también en la 750, aseguró que “no está en la agenda del gobierno modificar la edad jubilatoria”. El funcionario, además, reforzó la idea señalando que “ni es un debate ni nada por el estilo”.

Para Moroni, sus propias declaraciones no fueron otra cosa que “una respuesta general ante una pregunta teórica por la sobrevivencia creciente”.

Con todo, el abordaje del funcionario confluyó con el paradigma que propugna el FMI omitiendo que, la sustentabilidad del sistema previsional está erosionada especialmente por la envergadura del trabajo no registrado que alcanza a casi un 40% de la población activa.

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