La suspensión de las elecciones primarias en el Chaco trajo consigo un debate acerca de la necesidad y la trascendencia de las mismas, a solo 6 años de su primera implementación en la provincia del Chaco, en las elecciones de medio término de 2013, donde se eligieron 16 diputados.

Fueron dos los principales argumentos que esgrimieron los defensores de la suspensión de las PASO: el primero, su costo, calculado entre 200 y 300 millones de pesos; el segundo, la falta de interés ciudadano en ir a votar, argumento sustentando en los porcentajes de participación electoral de la última elección de 2017, también de medio término para renovar 16 bancas en la Legislatura chaqueña. Ante ello, cabe preguntarse qué tan fuertes son dichos argumentos.

1º. La cuestión económica:

En primer lugar, la cuestión económica podría ser considerada, pero, a decir verdad, quizás el impacto de aplicar esos recursos en otros sectores no sea altamente significativo. Los legisladores que apoyaron la suspensión de las PASO, principalmente los de Cambiemos, expresaban que ese dinero bien podía destinarse a resolver (o ayudar a resolver) la cuestión salarial docente.

Seguramente cualquier persona queda impresionada al escuchar hablar de montos como 200 o 300 millones de pesos, pero, cuando se trata de masas salariales, no son altamente significativos, principalmente en un sector como el docente donde existen muchos cargos.

¿Qué queremos decir con esto? A modo gráfico, supongamos que el costo “ahorrado” de suspender las PASO es de 300 millones de pesos, y que todo ello se vuelca a la masa salarial docente.

De acuerdo al Presupuesto 2019 (ver en: http://www2.legislaturachaco.gov.ar:8000/Documentos/Ley/VistaPublicaLey/519968), la cantidad de cargos docentes en la provincia es de 25.431. Por ende, volcar 300 millones de pesos (suponiendo se hace de modo igual para la totalidad) significa que el docente ganará, durante el año, un adicional de $11.796,63. Si ese monto se lo divide por 13 (12 meses y aguinaldo), significa que el docente estará percibiendo $907 mensuales brutos, que queda sujeto a los descuentos por ley.

Ahora bien, las declaraciones del Gobernador Peppo respecto a la cantidad de docentes difiere enormemente de lo que expresa el presupuesto. En gacetillas de prensa oficial, el Gobernador habló de 49 mil cargos docentes (ver en: http://www.chacodiapordia.com/2019/03/16/40-intendentes-junto-a-peppo-llamaron-a-trabajar-por-la-continuidad-de-un-gobierno-del-pj/), por lo cual, en caso de ser así, el impacto de volcar lo ahorrado en las PASO es todavía menor.

Considerablemente menor: cada docente percibiría, anualmente, $6.122,45, lo que significa que mensualmente (sin considerar descuentos por ley) le correspondería $470.

En contextos de crisis económica, incrementar el salario de los trabajadores resulta fundamental para cuidar el poder adquisitivo de las familias chaqueñas. Pero, creemos, se debe ser responsable y no rozar la demagogia: el impacto de volcar hoy $300 millones de pesos a la masa salarial docente no hace diferencia, por más de tratarse de un monto que, a priori, parece muy elevado, pero, a decir verdad, no lo es.

¿Qué representan $300 millones en la administración central?

Observando el total de erogaciones según Presupuesto 2019, $300 millones equivale al 0,4% del total; equivale lo mismo sobre el total de erogaciones de la Administración Central, y es equivalente, además, al 0,7% del total de erogaciones destinado a salarios de la administración central.

Según el estado contable de la Contaduría al 31 de diciembre de 2018, entre Pasajes y Viáticos ($145.537.500,00), Publicidad y Propaganda ($24.787.679,00), Mantenimiento, Reparación y Limpieza ($331.445.900,00) y Servicios Comerciales y Financieros ($190.044.136,00), se gastó $691.815.215, es decir, más del doble de lo que demanda la realización de las elecciones PASO.

Además, según ese mismo informe, la Administración Central transfirió a las empresas públicas para financiar gastos corrientes, la suma de $1.005.209.430: tres veces más que lo se necesita para las PASO, destacando el hecho de que estas transferencias tienen que ver (en parte) con la propia situación de vaciamiento de las empresas públicas.

También, durante el 2018, las erogaciones por servicios de deuda externa alcanzaron los $443.688.000,00, un 47% más de lo que requiere hacer las PASO.

¿Qué decimos con esto? Si se busca volcar $300 millones al sector docente, o a cualquier otro destino, bien se podría ajustar en otro lugar. Supongamos que se reduzca a la mitad de lo gastado en 2018 en pasajes y viáticos, en publicidad y propaganda y en servicios comerciales y financieros, ya estaríamos acercándonos al número.

2º cuestión. El desinterés ciudadano

En el año 2017, las PASO mostraron el nivel de participación electoral más bajo en la provincia desde 1983 a la fecha. Apenas el 56,5% de los electores habilitados fue a votar. Pero no muchos están mencionando otro dato: en las elecciones generales de ese mismo año, la participación creció: llegó al 62,7%, siendo este, el segundo nivel más bajo de participación electoral de 1983 a la fecha.

Por ende, no se puede atribuirle a las PASO la responsabilidad por el desinterés ciudadano, sino más bien, a toda la clase política, independientemente de que tipo de elección se lleve adelante.

Desde 1983, año del regreso de la democracia, en el Chaco hubo 22 elecciones provinciales, entre PASO, generales y segunda vuelta. Nunca, durante este período, la participación electoral había bajado de los 70 puntos: lo más cerca que estuvo fue en el año 2003, cuando fue del 70,4%, a la vez que tocó su techo en las generales de 2013, cuando fue del 80,4%, el más alto de toda la serie.

Pero en 2017, ambas elecciones mostraron los niveles más bajos de todo el periodo, y con diferencia preocupantes: el 56,5% de participación en las PASO de ese año es casi 18 puntos menos que el promedio de participación electoral entre 1983 – 2017 (74,4%); mientras que el 62,7% de las generales de ese año representan casi 12 puntos menos que el promedio histórico.

Esto nos trae otras conclusiones: sin distinguir PASO de Generales, la ciudadanía no mostró interés masivo en ir a las urnas a elegir Diputados, que fue la única categoría que se eligió en 2017.

Pero en 2015, última elección a Gobernador en la provincia, los guarismos de participación fueron otros: 74,9% en las PASO y 78,6% en las Generales, ambos por encima del promedio histórico.

¿Quizás a la gente no le interese las elecciones de medio término, pero si las ejecutivas? Puede ser. Los números mostrados para 2017 no pueden afirmarse como una tendencia: por ello, no es motivo válido tampoco para su suspensión.

Por último, queda otra cuestión manifestada por los legisladores (y por la clase política) que respaldó la suspensión de las PASO: “La gente no quiere ir a votar tantas veces”. Eso es algo que podría ser cierto: tener hasta 5 elecciones en todo el año puede resultar cansador, e incluso hasta confuso para cierta parte de la sociedad. Pero el motivo por lo cual ello ocurre nació directamente desde la propia clase política: la reforma constitucional de 1994, incorporó el inciso 7 al Artículo 90, referido a las Bases de la Ley Electoral. El mismo afirma que “las elecciones provinciales y municipales se harán en forma separada de las presidenciales”, de modo tal que nuestra propia Carta Magna provincial ya “condena” a los electores a concurrir el doble de veces a votar que en caso de no existir esta diferenciación.

Analizando la Constitución Provincial comentada y anotada de Ana del Carmen Abraham, María Inés Fioravanti de Klees y Julio René Sotelo, editada por Contexto, del año 2011, no se observan explicaciones algunas a esta reforma.

Establecer la prohibición, y no la posibilidad, de que las elecciones provinciales y municipales sean conjuntas con las nacionales, posibilita la no especulación política al respecto, pero también genera la posibilidad de múltiples elecciones en un año: supongamos que el Municipio de Resistencia decida desdoblar sus elecciones de las provinciales, y suponiendo también que habrá ballotage en las elecciones presidenciales, podría generar que el vecino de Resistencia deba ir a votar 7 veces en un año si había pasos. Pero al suspenderse las PASO, debería ir a votar 5, que fue lo que ocurrió en 2015.

Sigue siendo un alto número que podría modificarse si se elimina la prohibición establecida en el inciso 7 del Artículo 90. Por ende, sigue siendo una respuesta que debe dar la clase política, que va al fondo de la cuestión y que no se resuelve con una suspensión temporaria de elecciones, PASO en este caso.

Por todo esto, afirmamos que el mayor desafío en materia electoral del Chaco está en volver a despertar el interés ciudadano, en educar y concientizar sobre el valor de la democracia y las elecciones, y no hacerlo rehén de especulaciones políticas ni de intenciones demagogas con fines electorales. De otro modo, corremos el riesgo de que lo manifestado en 2017 se convierta en tendencia, y allí si podríamos llegar a afirmar que la democracia chaqueña va en caída.