La localidad de Sebastián Elcano en Córdoba no tiene más de 5 mil habitantes. Todos vieron el video en el que un joven de 25 años fue sometido brutalmente por siete hombres que lo emborracharon y lo violaron. Todos lo conocían y algunos hasta trabajaban con él. Todos luego de que trascienda el horror, fueron detenidos y acusado por “abuso sexual con acceso carnal”

El total de los implicados participó de una u otra forma en la vejación de M. el chico de 25 años que tiene un leve retraso madurativo y de quien abusaron no sólo en confianza tras invitarlo al asado, sino que también lo hicieron fisicamente. Luego lo llevaron a su domicilio y le dijeron a sus familiares que se había caído de la bicicleta para justificar el mal estado en el que se encontraba.

La mentira sin embargo no duró mucho y tras alcanzar el caso conocimiento nacional, la fiscal Fabiana Pochettino imputó el 28 de marzo a los siete hombres, todos mayores de edad, por “abuso sexual con acceso carnal”. Sin embargo, los acusados permanecieron en libertad hasta este lunes cuando se los detuvo bajo la misma figura penal.

La fiscalía de Dean Funes pidió que se detenga a los protagonistas del video viral: al que filmó, a los que lo ataron, a quienes le introdujeron cosas en el ano y también a aquellos “pasivos” que sólo celebraban y alentaban el brutal accionar. Según comentó el comisario general Luis López, las aprehensiones de los acusados se hicieron en forma simultánea en siete domicilios de esa localidad del norte cordobés.

El caso

El sábado 16 de febrero M. estaba en la casa de su ex pareja, con su hija de dos años. De allí fue a la Gomería Los Magos, en la periferia de la ciudad, para comer un asado con sus amigos. Los dueños no estaban: habían asistido a la edición número 35 del Festival de La Palma, una tradicional fiesta popular celebrada en San Francisco del Chañar.

En ese galpón comenzó el horror perpetrado por Ramón Ludueña, el mayor de los integrantes. Tiene más de 50 años trabaja como plomero en el municipio y conocía a la víctima porque también trabaja en la Municipalidad realizando tareas de mantenimiento.

Los otros dos agresores directos son los hermanos Cisnero. Ezequiel, alias “Gordo”, es el único que tiene antecedentes (por violencia de género). Es profesor de educación física, dueño de un salón de fiestas y una carnicería. Jorge, su hermano, lo llaman “Furita” y administra una ferretería.

Los otros cuatro sólo aplauden el horror. Y alientan diciendo cosas como “¿ataste al cordero?” haciendo alusión a los amarres que le hicieron de pies y manos a la víctima para que este no se pueda defender ante el sometimiento.

Cercanía con el poder

Secundino Cisnero, padre de los antes mecionados es dueño de varios negocios en el pueblo y trató de utilizar su influencia para calmar la bronca y las acusaciones contra sus hijos. Incluso ofreció dinero a la madre de M. para obtener impunidad.

Pedro Manuel Bonaldi, el intendente de Sebastián Elcano, fue a quien acudió Secundino para tratar de tapar la causa. Esto enojó a la familiar de la víctima dado a que la mamá de M. es hermana adoptiva del intendente a quien no vieron demasiado comprometido con la causa.