Naciones Unidas anunció hoy que está preparada para aumentar su ayuda humanitaria ante la crisis en Venezuela, como le había pedido el presidente interino proclamado por el parlamento, Juan Guaidó, pero advirtió que primero necesita contar con el consentimiento del gobierno de Nicolás Maduro, la autoridad que aún reconoce la ONU.

Guaidó escribió una carta el sábado pasado al secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, para pedirle la puesta en marcha de “mecanismos de apoyo” para hacer frente a la crisis humanitaria y la difundió a través de su cuenta de Twitter.

Casi una semana después, Guterres le contestó que la ONU “está lista para aumentar sus actividades en Venezuela en las áreas de la asistencia humanitaria y el desarrollo”, pero le recordó que para ello “necesita el consentimiento y la cooperación del gobierno” de Maduro.

El vocero de Guterres, Stéphane Dujarric, no sólo difundió la respuesta del secretario general de la ONU, sino que además contó que le dijo a Guiadó que las Naciones Unidas no reconoce a gobiernos ni a mandatarios y que esa es una prerrogativa de los Estados miembros, informó la agencia de noticias EFE.

Dujarric explicó, además que la carta de Guterres a Guaidó también fue enviada a la misión venezolana ante la ONU, dirigida por funcionarios que responden a Maduro.

Destacó que Guterres reiteró su “preocupación” por “la crisis en el país y el impacto que está teniendo en los venezolanos” y volvió a ofrecer sus “buenos oficios” para tratar de lograr una “solución política”.

Dujarric recordó que agencias de Naciones Unidas como Unicef ya están reforzando su asistencia en Venezuela en áreas como la salud y la alimentación y tienen intención de seguir aumentando su ayuda todo lo que sea posible.

En su carta a Guterres, Guaidó advertía de una “situación de emergencia” en Venezuela, con “millones de víctimas que sufren por no tener acceso a salud, seguridad alimentaria, educación y seguridad”.

Venezuela, el país con las mayores reservas probadas de crudo en el planeta, atraviesa un profundo conflicto de poderes, además de una aguda crisis económica que se traduce en escasez de productos, hiperinflación y fallos frecuentes en la prestación de los servicios públicos.